miércoles, abril 25, 2012

Animal Herido


Estoy chata... de todo, de nada, de la vida, del dolor de espalda, de los dientes apretados, de los kilos extra y mis ganas de comer chocolate a las 3 de la mañana. Estoy chata de los llantos matutinos, de las tetadas nocturnas, de partirme en dos, o en tres, o en cuatro....

A veces me pasa, con toda honestidad y mucha culpa a mi haber.. que estoy cansada de ser mamá. Sueño con un día para mi (o más bien una semana), sin niños ni exigencias, pero también un día libre de este lazo invisible que me une a ellos aunque no lo quiera. Sé que este amor me define, que cambió el rumbo de mi vida y me encanta esta nueva yo, pero hay días que quisiera ser esa otra que fuí.

El peso de las responsabilidades me abruma, me angustia y no sé por donde dejarlo salir. Y lo peor es que vivo con la esperanza que mañana algo cambiará, que podré compartir esta mochila tan pesada, que incluso podré sacármela de vez en cuando; pero la realidad me golpea, me enfrento a ella, la niego, la reprimo, y termino el doble de frustrada... y además, enojada. Siento que estoy haciendo agua por todos lados, pero no termino de ahogarme... pataleo y pataleo, me mantengo a penas a flote, y cuando siento que el agua entra por la nariz, que no puedo respirar, lucho con fuerzas y siento que todo se me va de las manos.. sólo quiero sobrevivir el día. No sé pedir ayuda, o la ayuda que pido es específica, a mi modo.. si no es mi propio salvavidas no tomo ninguno. El tema es que no me doy cuenta que cuando te estas ahogando cualquier cuerda sirve!!!!.

¿Y si me tomo esta semana para reagruparme??. Se viene un feriado, la otra pega ni siquiera tiene VB y claramente nadie va a revisar estos textos que tanto me apuro por terminar. Además, de que sirve ser mi propia jefe si me presiono más que el peor de los verdugos?. Y si apago el compu más temprano, dejo sin contestar las preguntas en los foros de mamá.. o dejo que otras los contesten... y me dedico a descansar cuando mis enanos duermen??. Y que tal si en vez de obligarme a extrañar, a sentirme indispensable, le doy el espacio al padre de solucionar los inscendios que yo apago todo el tiempo???.

Que dificil es ceder el volante. Y que necesario es aprender a hacerlo. En estos momentos siento que no puedo dar un paso más, que todo mi cuerpo esta contracturado y que la más minima tarea me produce dolor de guata. Si la Leo me pregunta que hacemos de almuerzo me bloqueo y me dan ganas de llorar, si tengo que ir a la feria siento que no podré ni con un kilo de zanahorias, viajar a stgo se me hace tan agotador como ir a la luna y volver, todo en el mismo día. Las noches son eternas y despierto cansada y adolorida.. el cuello chueco, el nudo en la espalda que parece que me quema, los ojos pesados y el cerebro sin querer funcionar. Tengo claro que necesito frenar, despegarme un poco del hoyo y dejar que alguien me tire una cuerda, cualquier cuerda, y si no es lo suficientemente larga, aprender a hacer nudos para que varias me ayuden.

Entiendo que mi cansancio y pena van por la desespción. Mi mundo no es como lo había soñado, y mucho menos como me lo habían prometido. En el mundo los amores se acaban, la paciencia se termina, los problemas abundan y las soluciones son escasas. Me siento sola y abandonada, pero la verdad es que no lo estoy.. simplemente la compañía que tengo no es como la esperaba. Cuando me preguntan si algún día dejare de ser la cabrona y empezaré a dejar que me cuiden, mil veces he respondido sin pensarlo “claro que si”. Pero.. siempre hay un pero... dejaré que me cuiden a mi manera, y que lo hagan como si viniera de ellos, y solo si lo hacen con una sonrisa honesta en el rostro. Ahora que lo veo...¿como lograré descansar así.. si hasta controlo y determino como deben salvarme?. Diablos, estoy convertida en una vieja neurótica.

Estoy chata, pero chata de mi. Chata de estar con el cuerpo apretado, enojada y llorosa. Chata de buscar excusas, del maldito “pero”, del miedo absurdo que hay detrás de “no saber” que vendrá. ¿Será demasiado tarde para mi?. Creo y espero que no, que siempre hay una forma para cambiar y crecer, que deseo con todo mi ser aprender a ser más feliz, más feliz con lo que tengo.... y cuando miro a mi alrededor... puta que tengo!!!!!!!!. Asi que ok, estoy chata, pero esta vez no pienso quedarme rumiando en ésta energia negativa que me invade. Hoy me declaro incompetente; soy un animal herido que necesita de otros para sobrevivir... eso si, de a uno porfavor, que tb soy un animal asustadizo.

PD: gracias por esos cariños en mi cabeza, no sabes cuanto lo necesitaba!!!!!!!!!.


martes, agosto 02, 2011

TRAICIÓN SE ESCRIBE CON SANGRE....


La de mi corazón roto en mil pedazos

lunes, julio 25, 2011

ilusiones rotas


Como espejos en una tormenta... promesas que se quedaron en el aire y ahora vuelan lejos de mi, de ti, de ese nosotros que alguna vez existió.

Me siento quebrada por dentro, sin fuerzas, asustada de este futuro incierto. Samuel y Sara Maia me acompañan, de eso estoy segura. Es triste darse cuenta que eso es de lo único que estoy segura. Todo lo demás está entre nieblas, como este invierno, que ha sido frio y largo y falta tanto para que salga el sol.

No puedo dejar de culparte, tengo tanta rabia y pena... ¿como pudiste dejar que llegaramos acá?. Me siento abandonada, descuidada; como si mis fortalezas, esas que tanto amabas, fueran mi más dura condena. No puedo evitar hacerme cargo, este bote no podía ir a la deriva. Por mis hijos puedo ser la perra más fiera y por ellos soy capaz de dar mi vida. Me duele, si, y me lamo las heridas en silencio.

Las noches son la peor hora, cuando más te extraño. Me falta tu calor a mi lado, pero aunque estemos codo a codo la distancia es un abismo. Nos perdimos el uno del otro, así sin darnos cuenta... o tal vez si lo sabíamos, pero ninguno quizo hacerle frente. Yo lo intenté, pero no supe como, la rabia consumió mis buenas intensiones; el cansancio acabó con mi paciencia. ¿Esperé demasiado de ti?. Ahora soy pesimista, no sé si podremos reconstruir sobre estas cenizas, no se si yo quiera, no se si pueda empezar de nuevo. Tu te vez feliz, pero no se si es una chapa o estas aliviado, pero creo que para variar no le has tomado el peso a las cosas. Eres simple, vives el día a día y a veces envidio esa capacidad tuya de no dejar que las cosas te afecten. Pero te afectan, sólo que no te das cuenta.

Tu dejas que la vida decida por ti y no miras para atrás. No te importa que pierdes, simplemente asumes que no está en tu control y con eso te quedas. Pero te tengo noticias... esa es la mirada de un niño que necesita sobrevivir y tu ya lo hiciste. Mira a tu alrededor y piensa si no vale la pena lo que te rodea para crecer y madurar, tomar el control de tu vida, cambiar lo que necesita ser cambiado y luchar por la gente que amas (y te aman). Yo ya no apuesto a nada, pero en el fondo de mi corazón siempre abrigaré la esperanza de un futuro compartido.

Ahora la pregunta es que clase de personas queremos ser, como padres, como matrimonio y, sobre todo, como individuos. Y en este momento de dolor y confusión dos lindas personitas vienen a mi rescate, mi opción es ser la mejor madre para ellos. Que el mundo se venga abajo, que se rompan todos los espejos, que yo me ocuparé de mis niños y buscaré en sus sonrisas mi recompensa.

No te digo adios, no te digo nada....

miércoles, enero 12, 2011

UNA PEQUEÑA GRAN SORPRESA


Se llama Sara y su corazón late hace 7 meses. Es hermosa y tiene voluntad de fierro, feroz como su padre y porfiada como su madre. Vino de sorpresa, cuando nadie la esperaba y llegó para quedarse y ganarse nuestros corazones.


Últimamente ando muy llorona y sensible, me paso recordando los tiempos en que conocí y me enamoré de Iván, de lo que fue nuestra corta vida de pololos y la rápida y hermosa llegada de Samuel... supongo que ando nostálgica de todos esos primeros momentos. Nada vuelve a ser como era, las sorpresas se van agotando y el camino se vuelve conocido. En septiembre cumplimos dos años de casado, en febrero cumpliremos dos años siendo padres, y pareciera que ya establecimos una rutina que nos va acomodando. No sé si es bueno o malo, sólo sé que sigue siendo el hombre con quien quiero compartir el resto de mi vida y juntos criar a nuestra pandilla.

Pero la verdad es que la vida siempre nos da sorpresas y he aquí la pequeña Sara para demostrarlo. Cuando nadie la esperaba, cuando nadie la buscaba, esta hermosa alma llego a nuestras vidas.... demostrando que no podemos dar nada por sentado.

¡Ella es Sara y es nuestra hija!

lunes, febrero 15, 2010

un año más... que se va


Hace un año atrás estaba esperando que llegara Iván desde el Sur. Venía en su último viaje desde Balmaceda, dejando atrás lo que había sido su mundo, su trabajo y su libertad. Venía a vivir conmigo, empezar nuestra vida de casados y esperar la llegada de Samuel.

Hace un año atrás yo estaba a punto de parir. Era una guata con patas, pero me sentía hermosa, liviana y llena de energía. Como una hormiguita no paraba de arreglar los últimos detalles antes de que llegara el bebé, mientras me sacaba cresta y media poniendo en marcha el hostal.

Hace un año vino la Milli a verme, almorzamos y nos contamos la vida a la rápida.

Hace un año mi cuñada Jenni vino a trabajar a Reñaca, acompañándome en tardes enteras de shoping y conversas, comilonas y atardeceres. Hablabamos de como regalonearíamos a porot@ y de que ella siempre lo llevaría al estadio, alentar al Colo, orgullosa de ser su tía regalona. Ella eligió el color de la cuna, alguna ropita linda, y me tocaba la guata con ternura.

Hace un año nos juntamos con algunos amigos en el campo a celebrar la llegada de mi hijo. Un fin de semana con asado, piscina, carrete y regalos. La mayoría de esos amigos han venido durante el año a conocer y regalonear a Samuel, estar con nosotros y decirnos que no nos han olvidado.

Pero muchas cosas han pasado en un año. Mi cuñada ya no está para regalonear a su sobrino, sus promesas quedaron colgadas en el aire, inconclusas, y ahora lo cuida desde otro plano, invisible pero siempre presente. La extraño, la recuerdo con una mezcla de risa y llanto y a veces también la puteo... por no estar, por romper el frágil mundo de fantasia y hacernos tocar la realidad de la manera más brutal. Me enoja saber que esta muerta, que Samuel no la conocerá ni podrá acompañarla al estadio, que un niño tan pequeño no debería tener muertos en su conciencia.

Y nosotros... decididamente la vida no es color de rosa. Es espinuda y complicada y el cansancio te bloquea. Cuesta volver a lo simple, sonreir al nuevo día y reinventarse constantemente. Estoy cansada de cambios, de vivir un poco a medias, y las raices se me están secando de tanto buscar tierra para crecer. Pero no pierdo las esperanzas, esa palabra tatuada con fuego en mi espalda. Ha pasado un año y, después de todo, no hemos sido derrotados.

El sábado mi hijo cumple su primer año de vida en el mundo. Me parece increíble que ya pasaron 365 días desde su primer grito, su primer respirar; pero así es, el mundo gira rápido y Sami ya tiene 5 dientes, gatea como un bestia, aprende a caminar y forja su caracter de manera inquietante. Lo amo con locura y él me muerde el labio, se acurruca en mis brazos y me convida de su chupete. A veces me paso la tarde contemplándolo, admirando su belleza inocente, tan confiado del mundo que no le teme a nada... ¿que cosas malas pueden suceder si papá y mamá le aman?. Me dan ganas de ser como él, con esa sabiduría tan simple que tienen los niños, sin complicaciones ni trabas. Siempre más felices en pelota que con pañales, sonriéndo a los extraños y mirándolo todo como si fuera primera vez; egocéntricos a morir, seguro que el mundo gira para él y para nadie más. Y tiene razón.

Este es un año que no se como definir, si bueno o malo o más o menos. Seguro si que fue intenso... muy intenso. No estoy segura si quiero otro así, creo que por el momento basta de emociones fuertes, ya quiero un rato de aburridas y predecibles rutinas, confortables horarios y tiempo libre para gozarlo con mis hombres. Se que se vienen tiempos más tranquilos y seguros, un segundo año para acomodar los huesos, descansar un poco y empezar otra vez.

Y así, sin darme cuenta, mientras peleo con los pañales, la pega, y las sorpresas.. un año más, que se va.

domingo, noviembre 22, 2009

SE HACE LO QUE SE PUEDE



Antes de que naciera nuestro hijo, como buenos padres le preparamos un montón de cosas. Arreglamos nuestro departamento, pintamos su pieza, y yo forré todos los cajones del closet con papel mural de bebé. Mi vieja le hizo cortinas y cubrecamas a la cama de invitados, compramos su cuna y la armé para dejarle todos sus juguetes, regalitos y tutos encima. Todos los días entraba y arreglaba algo nuevo... aquí van los pañales, acá las toallas.

Como yo quería ser una mamá amiga del medio ambiente le compramos pañales de tela, www.bborgánico.cl. Adquirimos el pack básico, y la idea era una vez que fuera creciendo comprarle los cobertores para su talla. Todo fantástico, ecológico, barato e higiénico.

La idea era tener al bebé con nosotros hasta los seis meses y de ahí pasarlo a su pieza. Nosotros volveríamos poco a poco a la normalidad y este cambio ayudaría a Poroto a dormir toda la noche.

Nació Samuel, 3 semanas antes de lo previsto. Nació por cesarea, por más que me preparé para tener un parto natural, con la menor intervención médica posible. No hubo caso de apurar las contracciones, de que no aumentara tanto de peso en la recta final, de que yo pudiera descansar lo suficiente para pujarlo en su camino al mundo.

El bebé llegó sólo 4 días después que su padre se estableciera definitivamente en casa, dejando su trabajo en el sur para empezar a administrar el hostal. No hubo tiempo de bienvenidas ni regaloneos, de aprendizaje en el negocio, de pulir la convivencia. No quedó más que aprender sobre la marcha!!!.

A la semana de nacido me quitaron los puntos y comenzamos a viajar todos los dias entre Valparaíso y Viña, donde estaba nuestro departamento. Con tanto viaje y la poca tranquilidad que nos daba estar en el hostal, los pañales de tela fueron quedándo relegados. Ya era suficiente tema salir de casa con el bolso con pañales, mudador, 3 mudas de ropa, toallitas, chales, moises o silla nido... como para más encima volver con una bolsa putrefacta que había que llegar a lavar inmediatamente. Además, el viaje de vuelta siempre era tarde y a todos los artefactos de bebé teníamos que sumar dos o tres cargas de sábanas y toallas sucias del hostal. De noche era tanto el cansancio que ni pensar en los famosos pañales... desechables que duran más, se pasan menos, y se ponen casi con los ojos cerrados.

Los primeros tres meses, el postnatal, me los pasé corriendo de un lado a otro, con Sami a cuestas, sin tiempo para nosotros y menos para horarios. Yo que no compré mamaderas me ví obligada a usarlas mucho más de lo que hubiese querido... con tanto ida y vuelta mi producción de leche no empezó bien; me dieron medicamentos pero pasaron 2 meses antes que los tomara, totalmente resistida a esta maternidad tan ficticia, tan poco natural, tan intervenida. Finalmente cedí.. era más importante alimentarlo con mi leche que deprimirme por mi poco preparado cuerpo. Como explicarles lo para una madre significa no poder satisfacere las necesidades alimenticias de tu hijo; te frustras, te sientes mala, dañada y las opiniones de los demás tampoco ayudan. Yo me avergonzaba de tener tan malas tetas y cada vez que tenía que dar de mamar a mi hijo tenía ganas de llorar.

A comienzos del tercer mes porfín logré darle leche materna en forma exclusiva, comenzó a ordenarse los horarios de siestas y sueño nocturno, Iván arregló sus turnos en el hostal para estar más temprano en casa, y las cosas comenzaron a marchar. Entonces llegó la gripe humana, que mezclada con la crisis económica, hicieron zumbar el negocio turístico. El hosta se fue en picada y tuvimos que tomar la penosa decisión de dejar nuestro hogar y partir a vivir allá, sacrificar dos puestos de trabajo, y arrendar nuestro departamento viñamarino. El sacrificio tenía un lado positivo: podríamos criar a Samuel juntos, dividiendo las pegas y responsabilidades, y yo no estaría todo el día sola con él.

Venirnos a valparaiso cumplía un sueño de años de vivir en este hermoso lugar. Estábamos cansados del ruido fuera de nuestra casa, siempre con el carrete pegado a la oreja, y el silencio de Cerro Alegre fue un buen cambio. El ahorro se notó de inmediato, tan sólo con la bencina del auto ya teníamos bastantes lukas sin gastar.... eso sin contar el doble internet, teléfono y cable, cambiar la estufe eléctrica por el delicioso calentador a leña. Por fín pude preocuparme de mi nutrición y no pasarme el día comiendo porquerías, lo que me ayudó aún más con mi producción lechera. Samuel estaba en una etapa deliciosa, despertando del largo letargo que viven dentro del úterno y que les dura de Recién Nacidos, y convivir con tanta gente diferente ayudó a crearle un espíritu alegre e independiente. Hasta el momento, el cambio venía para bien.

Hoy, a 5 meses, estamos pensando nuevamente en mudarnos, pero a un lugar cerca de nuestro negocio. No queremos cambiar de cerro, ni esta vida tan de barrio. Pero Samuel tiene 9 meses, está comenzando a caminar y gatear y ya no podemos tenerle entre medio de los pasajeros. La temporada alta llegó con fuerza y eso significa mucho ruido de día y de noche, sobre nuestras cabezas, sobre el liviano sueño de nuestro bebé. Es tiempo que tenga su espacio, que aprenda a dormir solo, que llore si lo necesita. Nosotros necesitamos poder criarlo tranquilos, sin sentirnos culposos cuando está enfermo y no para de llorar en la noche, rogando que los pasajeros no se molesten y decidan partir a un hostal sin bebés. Sigue siendo muy positivo el ambiente, lleno de nuevos estímulos, idiomas, y gente con quien jugar; sobre todo sigue creciendo junto a papá y mamá, lo que significa que Samuel e Iván tengan una relación exquisita que muy pocas veces la he visto antes entre un padre y su hijo pequeño. Pero nosotros estamos agotados, la experiencia es parecida a la de vivir en un reality, y los ánimos se van calentando, la paciencia se agota y los problemas se ven mucho más grandes de lo que realmente son.

Si alguien me preguntara que significa ser padres, yo le respondo que es aprender a vivir con lo que hay. No puedes proyectarte a largo plazo, tampoco a corto. Se necesita paciencia y pasar el día a día, disfrutando los cambios de tu hijo y aprovechándolo al máximo, porque crecen demasiado rápido. Ser padres es oler las necesidades de tu pequeño antes que se conviertan en problemas, cuidarlo y cuidar su espacio, su identidad, su libertad. Protegerlo ante todo. Aprendes siempre a sonreirle aunque estes cansado, o triste, o enojado. Si tu hijo está cerca te moderas en tus palabras, en los tonos que ocupas, porque son una esponja que todo les afecta.

En 9 meses he aprendido a vivir sin tener el control de mi vida, que desesperarme no sirve de nada y que ya no es posible darse un día de huelga, o una semana, o un mes. No puedes tirar tu trabajo por la ventana, o tu relación, porque luego tienes que darle explicaciónes de tus actos a ese niño que hoy te mira con admiración y amor. Se lo debes todo y ellos no te deben nada.

Aprender todo esto, y comprenderlo con tu pareja, es uno de los descubrimientos más lindos de la vida. Tan lindos que no puedo esperar a embarazarme otra vez, corregir los errores y cometer otros mil más. Casi todo lo que eres o lo que haces se puede cambiar... menos la maternidad. Una vez que te conviertes en madre, nunca dejas de serlo.



Una larga actualización por la falta crónica de tiempo. Gracias a los que me leen y espero que para aquellos que recién se embarcan en ésta aventura de algo les sirvan estas experiencias!!!.

martes, agosto 18, 2009

Mi vida con Samuel


Samuel significa horas sin dormir, cansancio crónico y dolor de espalda. Ya no hay tiempo para nosotros, las salidas nocturnas son cuentos del pasado, ir a restaurantes es luchar para que no llore, que se quede quieto en la silla, o en su coche, que juegue tranquilo con sus juguetes y nos deje disfrutar de la comida que tenemos enfrente.

Nos pasamos el día ingeniando nuevas formas para hacerlo dormir… paseos en bandolera, en coche, en auto, desmayarlo de teta y mamadera. También nos acostamos con él (y aprovechamos de dormir su buena siesta) y a veces nos rendimos a su negativa de siestas. Entonces el día se pasa en tratar de mantenerlo contento e interesado, que aprenda a jugar solito y no siempre con papá y mamá haciéndolas de monos. Cruzamos los dedos porque no esté lloviendo para salir con él, que prefiere mil veces andar callejeando que en la comodidad de su casa.

Cuando Samuel duerme no queda tiempo para descansar. El hostal necesita aseo, el almuerzo tiene que cocinarse, un alto de ropa sucia llora por la lavadora. Mi marido me extraña, yo me extraño, pero no queda tiempo para lamentos. Nos dividimos las tareas igual como asumimos la responsabilidad de criar a nuestro hijo.

No siempre hay tiempo para ducharse, menos ahora que vivimos en el hostal y compartimos la ducha con nuestros pasajeros. Samuel y ellos vienen primero. Cuando al fin encuentro algo de tiempo disfruto a concho esos minutos bajo el agua, el cuerpo relajado y los ojos cerrados, tratando de no pensar en nada. Son momentos gloriosos.

A las seis se me acaba el día y comienza la rutina para hacerlo dormir. Tina, masajes, teta y cuna. Por suerte a esta hora de la tarde la cosa si funciona y bebé cae rendido a los brazos de Morfeo, a veces sin resistencia, otras imponiendo su fuerte carácter. Entre pitos y flautas ya son las 9, hora de comer y ver las noticias, actualizarnos un poco en el Internet (Facebook, msn y el correo) y tratar de charlar un rato, aunque a veces el cerebro esta tan agotado que no da para mantener una conversa coherente. Antes de dormir siempre cruzo los dedos y le pido a los magos que no dejen que Samuel se despierte muy temprano, que duerma de corrido, que no llore en medio de la noche. Cada día creo menos en la magia y más en la fuerte personalidad de mi hijo. Una buena noche despierta sólo una vez….. cambio de pañales, teta y vuelta a la cuna. Una mala puede ser que nos tenga despiertos hasta la madrugada. Te toca a ti, le digo a mi negro. Y así nos pasamos hasta que la luz de la mañana alumbra nuestra habitación, nosotros rendidos y él, mi niño, sonriendo fresco y feliz.

Nadie me dijo que sería tan difícil, que estaríamos tan cansados y que nuestras vidas quedarían tan olvidadas. “Cuando seas madre entenderás” solía decirme la mia cuando me daban las rabietas o no comprendía su postura. Ahora que lo soy sólo entiendo que el instinto supera todo nivel de agotamiento, dándome la claridad mental para saber exactamente que necesita o que le sirve a mi Samuel, que soy capaz de sostenerlo mil horas sin sentir cansancio o dolor alguno y, que al momento de ponerlo en su cuna o silla o en brazos de su padre, mi cuerpo se vuelve de arena y a penas es capaz de sostenerse.

Después de todo creo que me he vuelto masoquista. Amo infinitamente cada uno de estos momentos, inclusos esos cuando lo quiero tirar por la ventana. No cambiaría ni un segundo de estos seis meses junto a Samuel, que es la luz de mi vida y sin él ya no podría existir. Crece a una velocidad vertiginosa, en un pestañeo ya cumple medio año… me emociona verlo tan lindo, tan grande y tan feliz. Amo a este ser diminuto con todo mi corazón, tanto como amo al hombre que me ayuda a criarlo. Definitivamente mi vida a cambiado, pero para mejor.